Historia del Club

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El 21 de Mayo de 1980 reunidos Don Jose Luis Botana Veiguela y Don Manuel Parga López, acuerdan constituir una sociedad con el nombre de Club de Tenis de Ribadeo, teniendo el domicilio social provisional, en la calle Reinante, nº 11.

Los dos socios fundadores, se constituyen en Junta Gestora, a la espera de nombramiento de una Junta Directiva, que será elegida en Junta General de Socios.

Esta se celebra el día 12 de Agosto de ese mismo año, estando presentes los socios siguientes: Manuel Parga López, Camilo Sineal Ramudo, José Luis Enríquez, Juan Rodero, José Manuel Méndez, Manuel López Lens, Manuel Sáez Parga, Pedro Luis Pérez Penzol, Camilo Barcia, Jacobo Lamas, Javier Menéndez, Alberto Meira González, Luis Rico Vior, José Carlos González Amado, José Luis Botana Veiguela, Luis Sáez Parga, Luis César Menéndez, José Lamas, Carlos Parga López, José B. Parga López, Francisco Díaz Rey, Juan José Guinea, José María Alonso Llaú, Luis Menéndez y Manuel Beltrán. Estuvieron representados Francisco y Agustín Sáez Parga.

Se aprueban por unanimidad, los Estatutos, el estado de cuentas, y demás asuntos sometidos a votación. Y se procede a la elección de la primera Junta Directiva que regirá el Club de Tenis de Ribadeo.

En el verano del año 82, se procede a la aprobación del Reglamento de Régimen Interno, se acuerda la compra de los terrenos que ocupa el Club, y también se acuerda ofrecer a Don Leopoldo Calvo-Sotelo el título de Socio de Honor. Este mismo año, ya entrado el mes de Noviembre, el Consejo Superior de Deportes concede una subvención a fondo perdido, para la construcción de los vestuarios y una pista de fron-tenis.

En Agosto de 1983, ante la necesidad de financiar el importe que supone la adquisición de los terrenos del Club, se toma el acuerdo de fijar el importe de las cuotas de asociado, en la cifra de 2.100 pesetas mensuales.

Se realiza el diseño del logotipo del Club, por Don Ricardo "Caro" Beltrán Pedreira, y a partir de esta fecha, agosto de 1988, será utilizado en todo su material.

En el año 1989, se aprueba la instalación de la iluminación eléctrica en las pistas, y en el 1991 se aprueba la propuesta de adquirir los terrenos colindantes, en cuanto sea posible.

1992, finaliza con el nacimiento de el Primer Torneo de Invierno.